La diputada nacional Leila Chaher denunció públicamente que fue amenazada por la senadora Carolina Moisés durante un encuentro en una confitería de San Salvador de Jujuy, donde —según su relato— la legisladora le dijo: “No vas a volver a hacer política en Jujuy nunca más”. La acusación, difundida en redes sociales, expuso con crudeza una interna feroz en el peronismo jujeño que ya venía escalando por diferencias políticas, votos en el Congreso y la intervención del Partido Justicialista provincial.
La denuncia de Chaher se dio en el marco de un enfrentamiento de larga data entre ambas dirigentes, que disputan el liderazgo del PJ en Jujuy. La diputada, referente de La Cámpora y Unión por la Patria, vinculó el episodio con lo que considera una conducta sistemática de su adversaria: acompañar leyes del gobierno de Javier Milei, judicializar la vida interna del partido y desconocer las decisiones de la conducción nacional.
En ese sentido, Chaher apuntó especialmente contra los votos de Moisés a favor del RIGI, el Presupuesto 2026 y otras iniciativas clave del oficialismo. Desde el kirchnerismo duro interpretan esas decisiones como una “traición” al peronismo y una ruptura con la estrategia parlamentaria de Unión por la Patria.
Hasta el momento, Carolina Moisés no respondió públicamente de manera directa a la denuncia puntual de amenaza. Sí se expresó con dureza sobre su suspensión partidaria, a la que calificó como un “mamarracho jurídico” y un intento de disciplinamiento político para impedir su participación en las internas del PJ. La senadora defendió sus votos en el Congreso como decisiones tomadas en beneficio de Jujuy y cuestionó la falta de democracia interna en el partido.
El conflicto se profundizó en enero de 2026, cuando los interventores del PJ jujeño, Aníbal Fernández y Gustavo Menéndez, designados por Cristina Fernández de Kirchner, resolvieron suspender preventivamente la afiliación de Moisés, Rubén Rivarola, Guillermo Jenefes y más de 300 militantes por “grave inconducta partidaria”. Además, se postergaron las internas previstas para febrero, una decisión que fue leída como un triunfo del sector alineado con Chaher.
Lejos de descomprimir, la intervención agudizó la disputa. Moisés redobló sus críticas a La Cámpora, a la que definió como “lo peor que le pasó al peronismo” y sostuvo que ese espacio político “cumplió un ciclo”. Las declaraciones terminaron de romper cualquier posibilidad de entendimiento entre ambos sectores.
La escalada del conflicto pone en riesgo la unidad del peronismo jujeño y también la cohesión del bloque en el Senado, en un contexto donde el oficialismo nacional busca apoyos para avanzar con reformas clave. Más allá del episodio personal denunciado, el cruce entre Chaher y Moisés refleja una disputa de fondo sobre el rumbo del peronismo, su conducción y su relación con el gobierno de Javier Milei.
