“Importás un jean y no se pierde empleo”: la frase de Adorni que encendió la polémica

“Vos importás un jean que cuesta 25 dólares y acá te lo venden a 100. Explicame dónde se pierden puestos de trabajo”. Con esa frase, pronunciada en una entrevista televisiva, el vocero presidencial Manuel Adorni volvió a encender la discusión sobre la apertura de importaciones y su impacto en el empleo local. El planteo, directo y provocador, generó un inmediato rebote en redes sociales y reavivó el debate sobre el rumbo económico del Gobierno.

La declaración se dio en el marco de la defensa oficial de la liberalización comercial, una de las banderas centrales de la administración de Javier Milei. Adorni sostuvo que la baja de precios beneficia al consumidor y cuestionó el argumento de que la importación de bienes necesariamente destruya puestos de trabajo en la economía argentina.

El planteo del vocero no es aislado. Forma parte de una narrativa que el Gobierno viene reforzando en las últimas semanas y que tiene como antecedente directo las declaraciones del ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, quien también generó polémica al cuestionar duramente los precios de la industria textil nacional. “Nunca compré ropa en Argentina porque era un robo”, había afirmado el funcionario, en referencia a la brecha entre los valores locales y los del exterior.

Caputo sostuvo en distintas entrevistas que los altos precios no responden a salarios elevados ni a la calidad del producto, sino a un esquema de protección, impuestos y distorsiones que, según su visión, terminan perjudicando al consumidor. En esa línea, el Gobierno plantea que la apertura comercial forzará una baja de precios y una reasignación de recursos hacia sectores más competitivos.

Sin embargo, desde la industria textil y otros sectores productivos advierten que una apertura sin transición puede provocar cierres de fábricas y pérdida de empleo, especialmente en actividades intensivas en mano de obra. También señalan que el problema de fondo no es la competencia externa, sino la presión impositiva, los costos financieros y la falta de infraestructura.

Las expresiones de Adorni y Caputo vuelven a dejar en evidencia la tensión entre el enfoque liberal del Gobierno y las advertencias de los sectores productivos, en un contexto de recesión y ajuste, donde cada declaración oficial amplifica el debate sobre el modelo económico en marcha.

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