Un grupo de padres absueltos por la Justicia presentó una denuncia penal en Rosario (Santa Fé) contra tres psicólogas, acusándolas de formar una asociación ilícita para emitir informes «guionados» que buscaban romper el vínculo con sus hijos. El caso pone bajo la lupa a la asociación AEVAS y revela un patrón de irregularidades que la abogada Fátima Silva describe como un sistema que «destruye familias».
Lo que comenzó como casos aislados de conflictos familiares en Rosario ha derivado en una denuncia penal explosiva que apunta al corazón del sistema de peritajes psicológicos en casos de abuso sexual infantil. Un grupo de padres, que tras años de calvario judicial lograron ser sobreseídos o absueltos, han decidido unirse para denunciar lo que consideran una red dedicada a la fabricación de falsas pruebas.
El «Manual» del Falso Informe
La denuncia, presentada ante la Fiscalía de Rosario, apunta contra tres psicólogas por los delitos de falso testimonio agravado y asociación ilícita.
Según el documento, los informes presentados por estas profesionales no son el resultado de un análisis individual, sino que parecen seguir un «formulario pre-armado». Las coincidencias son escalofriantes:
* Copiar y pegar: La denuncia destaca que un informe de Russo Sierra de 2018 y uno de Bais de 2022 contienen frases idénticas, palabra por palabra, para describir a niños diferentes.
* Sesgo de confirmación: Las profesionales trabajarían bajo la única hipótesis del abuso denunciado por la madre, omitiendo cualquier otra entrevista (con padres, docentes o pediatras) y descartando el contexto de alta conflictividad por la separación o cuotas alimentarias.
* Sin rigor técnico: Se denuncia el uso de técnicas como la «hora de juego» sin registro de audio o video, lo que impide auditar cómo se obtuvo la supuesta información de los menores.
El factor AEVAS: ¿Una red corporativa?
Un punto central de la investigación es la Asociación Civil de Altos Estudios en Violencias y Abusos Sexuales (AEVAS). Las tres denunciadas son miembros de esta entidad, y la denuncia revela un sistema de «supervisiones cruzadas» que garantizaría la coherencia de los informes sesgados.
«Se advierte una conducta sistemática de confección de informes sesgados que tienen como único objetivo confirmar la hipótesis del abuso brindada por las denunciantes», reza la presentación judicial. Además, se acusa a la asociación de ejercer «presión corporativa y mediática» contra jueces que ordenan revinculaciones tras el archivo de causas penales.
La mirada de Fátima Silva: «El daño es a los afectos»
La abogada especialista en derecho de familia, Fátima Silva, quien ha seguido de cerca este tipo de procesos, advierte sobre la gravedad de estas prácticas. En sus intervenciones, Silva ha subrayado que las falsas denuncias no solo afectan al padre denunciado, sino que «destruyen a la familia completa», incluyendo abuelos y tíos que quedan fuera de la vida del niño.
Para Silva, el sistema a menudo falla al no distinguir entre una obstrucción de vínculo y una denuncia que requiere protección real. «La causa debe ser sobreseída o absuelta para demostrar que es falsa», sostiene la letrada, criticando que muchas veces el simple archivo deja una mancha de duda que se utiliza para renovar medidas de restricción de forma indefinida.
Años de vida robados
Las estadísticas de los denunciantes son devastadoras y reflejan el tiempo de desvinculación total con sus hijos antes de lograr la absolución:
*Caso 1: 7 años y 3 meses de desvinculación.
*Caso 2: 3 años y 7 meses.
*Caso 3: 4 años y 1 mes.
*Caso 4: 4 años y 9 meses.
En todos estos casos, las Cámaras Gesell y las entrevistas con defensores de menores y pediatras contradijeron totalmente los informes de las psicólogas denunciadas. Los niños, lejos de mostrar el «odio» o «asco» que describían las peritos, manifestaron en ámbitos neutrales su deseo de volver a ver a sus padres.
La Justicia rosarina ahora tiene el desafío de determinar si estas profesionales actuaron bajo una mala praxis aislada o si, como sostiene la denuncia, formaron parte de un engranaje «macabro» diseñado para convertir a los niños en rehenes de disputas de adultos.
Entrevista completa a Fátima Silva
