El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) difundió ayer la cifra de inflación interanual para el conjunto de 2025: 31,5 %, marcando el nivel más bajo en casi una década. Este dato representa una fuerte desaceleración respecto al año anterior, pero al analizar la evolución desde 2017 se observa que la economía aún no ha logrado volver a los números de inflación que se lograron en ese año.
La evolución de la inflación interanual desde 2017 muestra una trayectoria de volatilidad significativa:
- 2017: la inflación interanual cerró en 24,8 %, uno de los registros más moderados de la última década.
- 2018: subió a 47,6 %, tras la crisis financiera y devaluación que marcó el inicio de una escalada de precios.
- 2019: alcanzó 53,8 %, en un contexto de fuerte incertidumbre económica y políticas expansivas.
- 2020: la inflación fue 36,1 %, afectada por la pandemia y la recesión global.
- 2021: escaló nuevamente a 50,9 %.
- 2022: se aceleró a 94,8 %, con un marcado deterioro de los precios.
- 2023: explotó hasta 211,4 %, en uno de los picos más altos de la historia reciente.
- 2024: se redujo a 117,8 %, en un proceso de estabilización aún insuficiente.
- 2025: cerró en 31,5 %, logrando una notable desaceleración, aunque todavía por encima de los niveles de 2017.
Este recorrido muestra la magnitud del desafío inflacionario que Argentina ha enfrentado en los últimos años, pasando de cifras relativamente moderadas en 2017 a tasas extraordinariamente altas entre 2022 y 2024, para luego desacelerar en 2025 sin lograr igualar el nivel moderado de 2017.
Aunque el dato de 2025 representa un respiro para la economía y es el más bajo desde 2017, analistas señalan que el Gobierno todavía no ha logrado superar a la administración de Mauricio Macri, por lo menos en lo que a datos se refiere, respecto del año 2017. Desde el oficialismo se destacan los esfuerzos implementados para frenar la suba de precios, entre ellos políticas de ajuste fiscal, control de oferta monetaria y medidas de apertura comercial, como parte de una estrategia orientada a estabilizar la economía post-crisis.
Sin embargo, críticos y sectores del ámbito económico recuerdan que el indicador interanual de 2017 sigue siendo una referencia de inflación que aún no ha sido replicada por las administraciones posteriores. La comparación con ese año pone en evidencia las dificultades estructurales de la economía argentina para sostener una inflación baja de manera consistente.
El recorrido de los índices de precios también influye sobre otros indicadores sociales y económicos, como el poder adquisitivo, los salarios reales y las expectativas de consumo e inversión, áreas en las cuales tanto empresas como hogares han ajustado sus decisiones ante un contexto de alta volatilidad de precios.
En definitiva, aunque la inflación de 2025 se posiciona como un dato alentador dentro del contexto inflacionario de la última década, los números aún están lejos de equipararse con aquellos que se registraron en 2017, lo que plantea desafíos para la política económica de los próximos años.
