Samuel L. Jackson, Rosalía y otras celebridades quedaron en el centro de una controversia que cruzó fútbol, redes sociales y acusaciones de racismo tras la final del Mundial.
La repercusión por los apoyos públicos a España en la final del Mundial derivó en una ola de críticas en Argentina y en respuestas de varias figuras internacionales señaladas por sus publicaciones. Entre los nombres más mencionados aparecen Samuel L. Jackson y Rosalía, cuyas intervenciones en redes alimentaron un debate que trascendió lo deportivo.
El caso que más ruido generó fue el de Samuel L. Jackson, quien difundió un mensaje en el que pidió a la comunidad negra no apoyar a Argentina y calificó al país como “uno de los países más racistas del mundo”. La publicación fue tomada como una acusación directa contra la sociedad argentina y provocó una respuesta inmediata en redes y medios.
Rosalía, por su parte, quedó bajo cuestionamientos después de haber celebrado el título español y de haber hecho referencias a los jugadores argentinos en publicaciones posteriores. Según las notas difundidas, la cantante borró un repost en TikTok tras llamar “perlas” a los futbolistas argentinos y luego se disculpó públicamente al reconocer que había compartido el contenido sin leerlo con atención.
La reacción en Argentina fue especialmente fuerte entre seguidores que interpretaron sus gestos como una falta de respeto hacia la Selección y hacia el público local. En algunos casos, el malestar derivó incluso en pedidos de devolución de entradas para sus recitales en Buenos Aires, de acuerdo con las coberturas publicadas.
También se sumaron al debate otras figuras del espectáculo y del ámbito cultural que habían apoyado a España en la final. En la lista aparecen Dua Lipa, Sofía Vergara, Diplo, Penélope Cruz, Javier Bardem, Tom Cruise y otros invitados que siguieron el partido desde el estadio o a través de sus redes.
La discusión amplificó una tensión ya visible desde la final: por un lado, las críticas por expresiones consideradas ofensivas; por el otro, la defensa de quienes sostienen que se trató solamente de manifestaciones futboleras. De hecho, en el propio entorno de algunos de los señalados se repitió la idea de que “es solo fútbol, por Dios”.
En paralelo, la controversia reabrió el debate sobre racismo, identidad nacional y el uso de redes sociales por parte de celebridades globales. El intercambio dejó en evidencia cómo un partido de fútbol puede escalar rápidamente hacia una discusión pública de alcance internacional.
