Javier Milei suspendió su viaje a Tucumán para participar de la vigilia por el 9 de Julio debido a la densa niebla que afectó la Ciudad de Buenos Aires y que impidió realizar los vuelos previstos. La decisión fue comunicada por el vocero presidencial Manuel Adorni, quien explicó que informes de Casa Militar y la Fuerza Aérea Argentina alertaron sobre las condiciones climáticas adversas que impedían el traslado aéreo del presidente y su comitiva.
Este viaje tenía un fuerte contexto político, ya que en medio de una creciente tensión entre el Gobierno nacional y las provincias por la distribución de fondos coparticipables, la presencia de gobernadores en Tucumán era muy reducida. A diferencia del año pasado, cuando 18 mandatarios provinciales acompañaron a Milei para firmar el Pacto de Mayo, esta vez sólo cuatro gobernadores habían confirmado su asistencia, lo que reflejó un vacío político y un distanciamiento con la Casa Rosada.
La ausencia de Milei y la cancelación del acto presidencial también se relacionan con la falta de apoyo de los gobernadores, quienes avanzan en el Congreso con proyectos para garantizar un reparto automático de recursos como los Aportes del Tesoro Nacional (ATN). La tensión por estos fondos y la negativa del Gobierno a aceptar las propuestas provinciales han profundizado la fractura política, dejando a Milei en una posición complicada para negociar con las provincias.
Finalmente, la suspensión del viaje y del acto oficial en Tucumán no solo responde a las condiciones climáticas, sino que también evidencia la compleja situación política que atraviesa el Gobierno de Milei, marcado por la falta de consenso con los gobernadores y la incertidumbre sobre la reforma de la coparticipación, un tema pendiente desde hace décadas en Argentina.
