El juez de Instrucción Pablo Pullen Llermanos inició actuaciones informativas al tomar conocimiento de la presunta comisión de delitos por parte de integrantes de la organización barrial Tupac Amaru a partir del uso de bienes comprados con dinero público.
Este procedimiento comenzó días atrás con allanamientos simultáneos propiedades vinculadas a Milagro Sala y la Tupac Amaru.
El juez definió nuevos allanamientos en la sede ubicada en calle Alvear al 1100. Los integrantes de la organización no tomaron bien el procedimiento y se quejaron porque nos los dejaron ingresar para ver o conocer lo que hacía el juez en la sede de la organización. El diputado Juan Manuel Esquivel se presentó ante la policía como «coordinador» de la sede, pero esto no es real. La organización Tupac Amaru tiene suspendida la Personería Jurídica desde enero de 2016 y su administración está en manos de un Consejo de Administración designado a tal fin, y ningún integrante de la organización lo integra, por lo que no los asiste el derecho para poder ingresar al proceso que aún se desarrolla.
¿Qué encontró el juez? Un tomógrafo abandonado y en ruinas, un ecógrafo que es recuperable, un laboratorio bioquímico completo, todos bienes que habrían sido comprados con dinero público. Estos serán resguardados y entregados al Ministerio de Salud para que puedan realizarse estudios cualquier ciudadano.
El juez secuestró 5 ambulancias, un camión Iveco y 3 vehículos para traslado de discapacitados. Todos los vehículos fueron entregados al Ministerio de Salud para que sean utilizados por el sistema público de salud, recuperando así bienes comprados con dinero público.
El allanamiento va a continuar porque el juez está intentando recuperar los bienes que están en estado de ruinas y merecen preservación y utilización por parte de los jujeños. Además, preservarlos antes de que sean desguazados o vendidos.
En el marco de los allanamientos, el juez se encontró con una situación compleja: una docente que daba clases particulares a chicos en la pileta de la sede de la Tupac, quien viviría en un lugar del edificio – junto a sus 2 hijos pequeños- con humedad, goteras y en muy mal estado.
Fuentes judiciales confiaron que el lugar estaba prácticamente abandonado, con humedad, paredes en mal estado, goteras y techos rotos, bienes públicos escondidos y en ruinas.
