En un contexto de suba internacional del crudo, YPF anunció que no trasladará al precio de los combustibles el aumento del petróleo durante un período de 45 días, con el objetivo de reducir el impacto en los consumidores y dar previsibilidad al mercado.
La medida comenzó a regir el 1° de abril y responde al incremento del barril a nivel global, impulsado por tensiones geopolíticas en Medio Oriente, que vienen presionando al alza los precios en todo el mundo.
Desde la compañía explicaron que la decisión funciona como un “amortiguador” o buffer de precios, que permitirá mantener relativamente estables los valores en surtidores pese a la volatilidad internacional.
El presidente y CEO de la empresa, Horacio Marín, indicó que la intención es “moderar los aumentos” y sostener el consumo, especialmente en el interior del país, donde ya se registró una caída en la demanda por las subas recientes.
No obstante, desde la petrolera aclararon que el precio final de los combustibles también depende de otros factores, como el tipo de cambio y los impuestos, variables que no controla la empresa y que podrían incidir en los valores si registran modificaciones.
En paralelo, se espera que otras compañías del sector adopten estrategias similares para no perder competitividad en el mercado, donde YPF tiene un rol clave en la formación de precios.
La medida tiene carácter transitorio y, una vez finalizado el plazo, la empresa evaluará cómo recomponer eventuales subas en función de la evolución del mercado internacional y la situación energética global.
Con esta decisión, la petrolera busca contener el impacto de un escenario global inestable y evitar nuevas presiones sobre el bolsillo de los consumidores argentinos en el corto plazo.
