Esta mañana comenzó -a las 9 en punto-, la primera audiencia del juicio de la causa conocida como “Balacera de Azopardo”. Declararon tres de los cuatro testigos citados y dos de ellos solicitaron hacerlo sin la presencia de los imputados. La segunda audiencia se realizará el próximo miércoles.
La audiencia se desarrolló con total normalidad, con la lectura de la requisitoria fiscal y algunos planteos de la defensa.
Los testigos que estaban citados a declarar hoy eran: el médico forense Guillermo Robles Ávalos, el médico Teobaldo Burgos (quien era médico del Hospital de Niños) pero no se presentó por estar de viaje, justificó su ausencia y será citado nuevamente; Sandra Maldonado, mamá de una amiga de la menor herida en el hecho y Mirta Centella, madre de la menor de 11 años al momento de los hechos. Las dos mujeres solicitaron declarar sin la presencia de los imputados. Maldonado dijo sentir algo de temor porque refirió que el padre de su hija es sobrino de Ávila y también tiene una relación de parentesco con Cardozo. Centella, quien previo al inicio del juicio renunció como querellante, explicó que lo hizo porque no quiere exponer más a su hija.
Las declaraciones
El Dr. Robles Ávalos declaró que el informe médico señala que la menor presentaba una herida de bala en la región abdominal producto de un disparo con un arma de fuego calibre 32. “Estuvo en peligro la vida de la menor ya que presentaba una lesión grave que podía alterar sus órganos vitales. La defensa de los imputados le plantea una serie de irregularidades en el proceso.
La declaración más importante fue la de Maldonado, quien había ido a comprar carne con las dos niñas a la carnicería donde se produjo la balacera. Ella fue testigo del hecho y fue quien asistió a la menor tras ser impactada por la bala. “En aquella mañana, a las 11.30 fuimos con mi hija y Pamela a la carnicería a comprar para cocinar. Había mucha gente y estaba en la fila cuando de repente Pamela me dice: “me dice me llego a mí” y cuando alcance a socorrerla estaba con su remera ensangrentada y se desvaneció en mis brazos”.
“En el auto rojo Renault Clio estaban “el chato” (Ávila) y “el loco” (Páez). “El chato” tenía un arma en la mano, empezaron a insultar y se subieron al auto y se fueron a gran velocidad por la calle Zenta”, añadió. “En aquel entonces también había otro auto estacionado allí y no alcance a ver quienes estaban ahí”.
Al cierre de su declaración señaló que hace 8 años no vive más en el barrio “por temor a lo que me pueda pasar. El padre de mi hija es sobrino lejano de Ávila y “el Beto” Cardozo es hermano de él”.
A su turno, Mirta Centella indicó: “Conozco a los imputados Cardozo y Sala, renuncie a la querella por temor y para no exponer a mi hija”
Refirió además que cuando ocurrió el hecho aquella mañana, ella estaba trabajando y fue la policía quien le avisó que su hija había tenido un accidente. Sollozando, reseñó “cuando estaba por llegar al hospital, pasando el parque San Martín, Sandra me abraza y me pidió perdón. Llego al “Pablo Soria”, me avisan que estaba grave mi hija y ella cuando estaba un poco más estable me dijo “me dieron a mí”.
Dijo que en la actualidad, Pamela (la entonces menor) psicológicamente no está bien y físicamente le cuesta hacer deportes porque le falta el aire y debe mantener una dieta especial.
Defensa
Al finalizar la audiencia, Alberto Bellido -abogado de uno de los imputados, Fabián Páez- reseñó a JujuyOnLine que las primeras declaraciones testimoniales “hablan de Ávila como el primero que disparó, pero vamos a pedir careo porque hay muchas contradicciones en las declaraciones de los primeros testigos”, en la misma línea explicó “la testigo dijo que Ávila venía al lado del conductor y la requisitoria señala que venía manejando. También dijo que venía un auto de apoyo, pero ante la pregunta de la defensa no lo recuerda”.
El letrado, consultado respecto a lo ocurrido añadió: “el hecho existió, pero ¿es Ávila culpable, o no? Tenemos muchos testigos y habrá que esperar a todas las audiencias para llegar a la etapa de los alegatos”.
Consultado por el pedido de dos de los testigos que los imputados salieran de la sala, dijo desconocer los motivos “no se cual habrá sido el temor, pero por suerte estamos los abogados defensores para comunicar a nuestros defendidos”.
