Una estudiante del complejo educativo José Hernández, en Jujuy, tomó la difícil decisión de abandonar la institución debido a una situación persistente de bullying que sufrió durante su permanencia en el colegio. En un emotivo acto, la joven pegó un afiche dentro de las instalaciones explicando los motivos de su partida y difundió una carta en la que denunció la falta de acción por parte de la institución frente a los constantes ataques que recibía.
La estudiante relató que vivía un ambiente hostil marcado por comentarios homofóbicos, machistas y violentos por parte de sus compañeros, que incluso provocaron la renuncia de un profesor, sin que la dirección del colegio tomara medidas efectivas para frenar estas conductas. Denunció además la circulación de videos e imágenes denigrantes dentro del establecimiento, lo que profundizaba el daño psicológico y social.
En su discurso de despedida, la joven cuestionó la superficialidad y la discriminación que imperan en el colegio, donde la presión por pertenecer a ciertos grupos lleva a la exclusión y al rechazo de quienes son diferentes. Subrayó que la institución prioriza mantener una buena imagen antes que proteger a los alumnos víctimas de acoso, lo que la llevó a buscar un nuevo lugar donde pueda ser ella misma sin temor a burlas o agresiones.
Este hecho pone en evidencia la urgente necesidad de que las autoridades educativas de Jujuy implementen políticas y espacios de diálogo que promuevan el respeto, la inclusión y la empatía, para evitar que más estudiantes se vean obligados a abandonar sus estudios por situaciones de violencia escolar y acoso.
