Tal como confirmó el fiscal anticorrupción de Jujuy, Joaquín Millón Quintana, a partir de una denuncia realizada en marzo del 2016 desde la oficina a su cargo, y junto al fiscal de Estado Mariano Miranda, la AFIP radicó una denuncia ante el Ministerio Público de la Acusación.
«Esto fue en base a una presentación que habíamos realizado en marzo de 2016, ante la Unidad de Información Financiera, donde denunciamos la operatoria de cheques de 50 mil pesos y a cuenta fondos destinados a la vivienda que no fueron realizadas».
De esto derivó que diferentes personas físicas y jurídicas, relacionadas con la Organización Tupac Amaru que lideraba Milagro Sala, realizaron una evasión fiscal de 177 millones de pesos, a partir de la falta de aplicación de fondos destinados a la construcción de 1.800 viviendas por un monto total de 507 millones de pesos.
Estos recursos no fueron destinados a los fines convenidos, «el organismo fiscalizador determinó que se trata de «utilidades gravadas», habiéndose omitido el pago del Impuesto a las Ganancias sobre ese monto; todo esto, sin considerar los fondos no aplicados a aquellas viviendas que no se encontrarían terminadas y resultaron oportunamente denunciadas por la Oficina Anticorrupción en marzo del 2016″, dijo.
También hubo una denuncia realizada por los agentes de la AFIP, Dirección Regional Córdoba, a las empresas de venta de autos y constructoras de la provincia que se enriquecieron con el accionar de modus operandi «ejecutado y pergeñado» desde la organización.
El fiscal se refirió también al pedido de imputación que realizó a dos gerentes del Banco Nación (de San Salvador y de San Pedro de Jujuy). «Denuncié la falta de reportes de operaciones sospechosas –por parte del Banco Nación- que pueden constituir en sí mismas lavado de dinero o que pueden derivar en ello”, señaló a Jujuy On Line. «La AFIP los sindica como responsables y en cierta manera infiero que hubo una participación necesaria por parte de los gerentes del banco quienes no hicieron dichas reportes”. Todo esto en relación a la irregular modalidad financiera desplegada por la Cooperativa «Pibes Villeros», la cual contaba con una cuenta corriente especial que sólo permitía retiros de fondos en efectivo.
Respecto a la falta de uso de los recursos, en la auditoría realizada por la AFIP se señala que «un grupo organizado de personas -con una conducción claramente centralizada en la persona de Milagro Sala- al amparo de la figura de una organización social, llevaron en forma sistemática una serie de maniobras sostenidas en el tiempo».
